31 de enero de 2016

El niño con cara de luna, la joven con ojos de verde aceituna. Un cuento de fantasmas para Lucía


La Charca Oscura


Camino de la majada, en la Charca Oscura, se ahogó el niño con cara de luna. Tenía diez años, una armónica, un rebaño. Nadie sabe cómo se ahogó, por qué la charca se lo tragó. Desde que ocurrió aquella muerte, una cara blanca y redonda, una cara de luna, asoma bajo las aguas en la Charca Oscura. El  fantasma del pastorcillo daba miedo a la gente; dejó de ir por allí hasta el más valiente. Solo una joven triste, con ojos de verde aceituna, paseaba su tristeza por la Charca Oscura. Y cada tarde, la joven con ojos de verde aceituna visitaba al fantasma de cara de luna. ¿Qué pasaría? ¿Qué se dirían?
La joven volvía al pueblo al anochecer; con nadie quería hablar, a nadie quería ver. Pero  una tarde de otoño ella no volvió: imagínate lo que ocurrió. Hoy asoman bajo las aguas de la Charca Oscura una cara de luna y otra de ojos verde aceituna. ¿Qué pasará? ¿Qué se dirán?
Gabriel Cusac